La alimentación en la historia (II)

Siguiendo con la breve exposición sobre los cambios en la alimentación y en los habitos alimentarios a lo largo de la historia habíamos llegado a la revolución del Neolítico (8000 a.C.) donde con el cultivo de la tierra y la domesticación del ganado (vacuno, caprino, ovino, cerdo) se amplió y regularizó la dieta lo que unido a la aparición de la cerámica hizo posible la incorporación en la dieta de alimentos hervidos, elaboraciones con cereales (maíz, cebada, centeno, trigo, mijo…), sopas de verduras, etc…


Otras especies vegetales que van a ser cultivadas durante el Neolítico son la lenteja, el guisante y el lino en Europa, el fríjol, el chile y la calabaza en América y el ñame y distintos tipos de tubérculos en las diferentes áreas tropicales.

Aunque durante mucho tiempo se ha pensado que en esta época se introdujo el consumo de la leche recientes estudios elaborados por científicos del University College of London y de la Universidad de Mainz parecen demostrar que los europeos del Neolítico no podían consumir leche porque carecían de un gen específico para digerirla. A tenor de esto es posible concluir que la leche no se empezó a consumir hasta hace unos 7000 años con la explotación de las vacas como recurso lechero.

Era greco-romana (800 a 500 a.C).

En esta época la sociedad continuó siendo fundamentalmente consumidora de cereales.
Los alimentos básicos del área mediterránea estaban constituidos por trigo, queso, pescado, aceitunas, legumbres y carne.
Respecto a la bebida, las más frecuentes eran el vino, la hidromiel y la cerveza.Los distintos tipos de gachas hechas de diferentes cereales fueron la comida básica de griegos y romanos, así como de las tribus iberas, celtas, teutonas y eslavas.

Las gachas se sustituyeron por galletas y panes en los pueblos más civilizados y se complementaron con carne y leche. En esta época en las mansiones de la clase dominante surgieron las prescripciones y las reglas de la mesa, así como lo que posteriormente se llamaría el arte culinario.

Alta Edad Media (S. V-XI D.C.)

Aunque la alimentación difiere según las regiones y categorías sociales, siguió basándose en los cereales. Debemos mencionar la importancia adquirida por los monasterios, tanto como centros de conservación como de innovación y mejora de los recursos alimentarios, especialmente en lo referente a los viñedos, verduras y frutas.


Baja Edad Media (S. XI-XIV D. C.)

La peste negra fue el gran determinante de este período, pues durante el siglo XIV causó la muerte de un tercio de la población europea.

Las comidas hechas a base de cereales fueron, con mucho, la alimentación predominante y el queso la fuente de proteínas animales más extendida.

El consumo de carne se vería incrementado; otra de las características más significativas fue el incremento de la utilización del pan en la dieta de las clases menesterosas.

Siglos XVI y XVII

Con el establecimiento de las rutas comerciales se introdujeron en la dieta de los europeos alimentos hasta entonces desconocidos como la patata, el maíz, las judías verdes, el cacao, el café y el . A pesar de ello, la comida del europeo continuó basada en los cereales.

Se mejoran los embutidos, salazones, conservas en vinagre y surgieron los envases herméticos con cera. Se establecen normas y pautas de comportamiento en la mesa y útiles que se deben emplear (plato y tenedor).

Siglo XVIII y primera mitad del S. XIX

En el siglo XVIII se popularizan definitivamente los nuevos alimentos. Los que alcanzaron una mayor significación fueron el maíz y la patata.

La evolución de la dieta de los europeos se acompaño de modificaciones en las costumbres en relación con las comidas. Durante este siglo el sistema de dos comidas dio paso al de tres.
Se retrasó la hora de la primera y surgió la necesidad de procurarse otra al comienzo del día, la cual tomó como centro las nuevas bebidas calientes (café, té o chocolate).

De 1850 hasta la actualidad.

Situación caracterizada por la garantía de unos recursos alimentarios, cada vez más abundantes. Factores que contribuyeron para conseguir una mejora en la calidad y cantidad de la alimentación de los europeos:

1.- Aplicación de los métodos científicos a la producción de alimentos, en especial la agricultura.

2.- Mejora de la rapidez y seguridad de los medios de transporte.

3.- Mejora de los métodos de conservación (aumento de la higiene alimentaria y reducción de precios).

4.- Establecimiento de la inspección gubernamental de los alimentos y bebidas y la emisión de las legislaciones alimentarias.

La actuación conjunta de estos 4 factores hizo que la sobreabundancia tomara carta de naturaleza a partir de la IIª Guerra Mundial en las sociedades europeas más desarrolladas. Desde entonces, dos son las tendencias que se detectan con más claridad en Europa:

A.- una progresiva nivelación de la alimentación, a pesar de la pervivencia de diferencias en relación con clases sociales y países del Este y del Oeste.

B.- Una insuficiente adaptación a la opulencia. Inadaptación que se muestra en dos de los males más extendidos en Occidente y que a buen seguro serán objeto de nuestra atención permanente:

El ilimitado consumismo y la sobrealimentación.


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